martes, 11 de octubre de 2016

21 SEPTIEMBRE 2016



Estoy en un carrusel, girando sin destino, con un montón de hechos que cambian mi forma de vivir y mi manera de ver la vida. Cambia mi perspectiva  del  hacia donde voy y cuáles son  las cosas que más deben seguir importándome.
Desde ayer que no me he detenido a pensar, no he podido sufrir, y me he contenido con mi pensamiento… ¿Qué mas?..
Las posibilidades de la vida son tan ciertas como las de la muerte, y el tiempo se detuvo… caminaba bajo arboles extremadamente grandes en la ciudad de Coyhaique y me preguntaba cuantas generaciones han estado allí.
Lentamente comienzo a acercarme hacia Chile Chico, y las casas se van disipando y los arboles rellenado esos vacíos con un hermoso color verde, la nieve da paso a colores más oscuros y todo se convierte en parajes inhóspitos y desaparece lentamente la ciudad a cada kilómetro que avanza el minibús.
Recuerdo a Felipe cuando comienzo a  desesperarme… y escucho mis propias palabras… respira, respira hondo, no dejes de respirar.
Los nombres extremadamente extraños invaden mi cabeza, creatinina, scaner,  contraste, … intento dibujar y darle forma a cada palabra pero no logro hacerlo.
Pekosa

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